Blanche o Witbier. Las cervezas Blanche son claras, turbias y muy refrescantes, elaboradas habitualmente con trigo y caracterizadas por sus aromas cítricos y especiados. Es frecuente que incorporen cilantro y piel de naranja, lo que les aporta un perfil fresco, ligeramente ácido y muy aromático. Son cervezas de cuerpo ligero y alcohol moderado, perfectas para quienes buscan algo fácil de beber pero con más personalidad que una lager convencional.
Saison. Originaria de la región francófona de Valonia, la Saison nació como una cerveza refrescante para los trabajadores del campo. Hoy se caracteriza por ser seca, muy carbonatada y especialmente aromática, con notas especiadas, cítricas, herbales y a veces ligeramente ácidas. Suelen tener un final muy limpio y refrescante, por lo que, aunque pueden presentar bastante complejidad, resultan sorprendentemente fáciles de beber.
Belgian Blonde. Las Blonde belgas son cervezas doradas y relativamente suaves dentro del amplio universo de la cerveza belga. Suelen combinar una base maltosa ligeramente dulce con aromas afrutados y especiados procedentes de la levadura, y normalmente presentan una carbonatación elevada y un final seco. Su graduación suele situarse entre el 6 y el 8 %, por lo que tienen bastante más carácter que una pils, pero sin llegar a la intensidad de las cervezas belgas más fuertes.
Tripel. La Tripel es una de las grandes representantes de la tradición cervecera belga. A pesar de su color dorado y aspecto ligero, suele tener una graduación elevada, normalmente entre el 8 y el 10 %, y ofrece una combinación compleja de fruta, especias, malta y alcohol. La levadura tiene un papel fundamental, aportando aromas que pueden recordar al plátano, la pera, el clavo o la pimienta. Son cervezas potentes pero sorprendentemente secas y elegantes, especialmente cuando están bien elaboradas.
Dubbel. Las Dubbel son cervezas de color cobrizo u oscuro, más maltosas y profundas que las Blonde o las Tripel. En ellas aparecen sabores de caramelo, pan tostado, frutos secos, pasas y ciruelas, acompañados de una cierta dulzura que queda equilibrada por la carbonatación y la fermentación. Su graduación suele rondar entre el 6 y el 8 %, lo que las convierte en una buena opción para quienes prefieren cervezas oscuras y con sabor, pero sin llegar a la potencia de una Quadrupel.
Quadrupel o Belgian Dark Strong Ale. Las Quadrupel son algunas de las cervezas belgas más intensas y alcohólicas, normalmente entre el 9 y el 12 %. Su color suele ser muy oscuro y su sabor recuerda a frutas pasas, higos, ciruelas, caramelo, chocolate y azúcar tostado, con una gran complejidad aromática. A pesar de su potencia, una buena Quadrupel puede resultar sorprendentemente equilibrada y seca. Son cervezas para beber despacio, disfrutando de sus aromas y de la evolución que experimentan en cada sorbo.
Lambic. La Lambic es probablemente una de las cervezas que mejor representa la singularidad de Bélgica. A diferencia de la mayoría de cervezas, tradicionalmente se obtiene mediante fermentación espontánea, aprovechando microorganismos presentes en el ambiente para iniciar la fermentación. El resultado es una cerveza seca, ácida y compleja, con aromas que pueden recordar a fruta madura, cuero, madera, tierra o incluso vino. Es un estilo muy ligado a la región de Bruselas y especialmente a la zona del Pajottenland.
Gueuze. La Gueuze se elabora mezclando Lambics de diferentes edades y dejando que vuelvan a fermentar en botella, donde desarrolla una carbonatación natural. El resultado es una cerveza muy seca, ácida, efervescente y extraordinariamente compleja, hasta el punto de que puede recordar más a un vino espumoso que a una cerveza convencional. Para quien nunca ha probado una, puede resultar sorprendente, pero es una de las experiencias imprescindibles para entender la tradición cervecera belga.
Kriek y cervezas de fruta. Las Kriek son cervezas de tradición lambic a las que se incorporan cerezas, mientras que existen otras variantes elaboradas con frambuesas y diferentes frutas. El resultado combina la acidez característica de la fermentación espontánea con aromas y sabores intensos de fruta. Hay versiones muy dulces y comerciales, pero las elaboradas de manera tradicional pueden ser secas, ácidas y tremendamente complejas. Son una excelente puerta de entrada al mundo de las Lambic para quienes normalmente no beben cerveza.
Trapense y cervezas de abadía. Es importante aclarar que «trapense» no es realmente un estilo de cerveza, sino una denominación relacionada con cervezas elaboradas bajo la supervisión de comunidades de monjes trapenses y siguiendo determinados criterios. Por eso dentro de esta categoría podemos encontrar Dubbel, Tripel o cervezas oscuras y fuertes. Las cervezas de abadía, por su parte, tienen una relación histórica o comercial con la tradición monástica, pero no necesariamente son elaboradas por monjes. Entre las grandes referencias de la tradición trapense se encuentran Westmalle, Rochefort, Chimay, Orval y Westvleteren.
Pils y otras lagers belgas. Aunque cuando pensamos en cerveza belga solemos imaginar cervezas complejas y de alta graduación, Bélgica también tiene una importante tradición de lagers y pils. Son cervezas claras, ligeras, refrescantes y con un amargor limpio, pensadas para beber frías y con facilidad. Marcas como Jupiler, Stella Artois o la Artevelde Pils pertenecen a este universo y representan una cara mucho más sencilla y cotidiana de la cultura cervecera belga.