Valeriano Weyler y Nicolau (1838–1930): los coletazos finales del colonialismo decimonónico español

Valeriano Weyler y Nicolau (1838–1930) fue un militar y político español, una figura clave —y muy polémica— en la historia colonial de España a finales del siglo XIX. Nació en Palma de Mallorca y desarrolló una larga carrera militar que lo llevó a participar en múltiples conflictos, tanto en la península como en las colonias. Estas colonias, que a estas alturas de la historia de España se parecían más a un colonialismo extractivo -como el francés, inglés o belga- que a un imperio constructor (como sucedió a lo largo del Imperio Español de los Austrias).

Weyler es especialmente conocido por su papel como Capitán General de Cuba durante la Guerra de Independencia cubana. Fue enviado por el gobierno español en 1896 con el objetivo de sofocar la insurrección independentista. Para ello, aplicó una estrategia extremadamente dura conocida como la política de reconcentración, que consistía en obligar a la población rural a trasladarse a zonas controladas por el ejército español para aislar a los insurgentes. Esta medida provocó condiciones de vida deplorables —hambre, enfermedades y alta mortalidad— y generó una fuerte condena internacional, especialmente en Estados Unidos. Por este motivo, Weyler fue apodado “El Carnicero” por la prensa extranjera. Luego, EEUU imitaría estas políticas en Vietnam, claro, pero para ellos era una forma "de luchar por la libertad de los pueblos".

Más allá de Cuba, su carrera incluyó destinos relevantes como Filipinas y Canarias, además de ocupar cargos políticos en España, como ministro de la Guerra en varias ocasiones. Era considerado un militar disciplinado, metódico y muy firme en sus convicciones, pero también inflexible y poco dado a soluciones políticas o negociadas. Desde el punto de vista histórico, su figura es compleja. Para algunos sectores de la época representaba la defensa del orden y la autoridad del Estado en un momento de crisis imperial; para otros, simboliza los excesos del colonialismo y la brutalidad de ciertas estrategias militares. Su actuación en Cuba, en particular, contribuyó a deteriorar aún más la imagen internacional de España y fue uno de los factores que alimentaron el clima previo a la Guerra hispano-estadounidense.

En resumen, Valeriano Weyler fue un personaje decisivo en el final del imperio colonial español, recordado tanto por su eficacia militar como por la dureza —y consecuencias humanas— de sus métodos nada humanos.

Posmodernidad: cuando la irracionalidad lo domina todo

El postmodernismo surge como un movimiento cultural, artístico y filosófico que comenzó a gestarse entre las décadas de 1960 y 1970, representando una ruptura fundamental con los valores de la Ilustración y el proyecto de la modernidad occidental. Desde un punto de vista filosófico, se define principalmente por su escepticismo radical hacia la existencia de una verdad objetiva y universal, sosteniendo que el conocimiento y la realidad tienen una naturaleza intrínsecamente relativa y fragmentada. Mientras que la modernidad confiaba plenamente en la razón, la ciencia y la tecnología como herramientas infalibles para alcanzar un progreso lineal y mejorar la vida humana, el pensamiento postmoderno cuestiona estos pilares, sugiriendo que la razón no es la única vía de conocimiento y que las verdades establecidas son, en realidad, construcciones sociales sujetas a revisión constante por la experiencia humana. Es crucial distinguir entre la posmodernidad, entendida como la condición histórica y social de las sociedades avanzadas —caracterizada por la globalización, la aceleración tecnológica y la sobreabundancia de información—, y el postmodernismo, que constituye el conjunto de ideas intelectuales que interpretan y critican ese contexto. Esta corriente promueve la diversidad cultural y la diferenciación individual, invitando a los sujetos a desconfiar de los sistemas de autoridad tradicionales y a reconocer que no existe una única manera de percibir el mundo, sino una multiplicidad de perspectivas igualmente válidas según el contexto social y las tradiciones intelectuales. En última instancia, la filosofía postmoderna se aleja de la búsqueda de grandes explicaciones para centrarse en cómo los individuos y los grupos minoritarios construyen su propio significado en un presente inmediato donde el futuro suele percibirse como incierto o desalentador.
Michel Foucault

En el ámbito del pensamiento, el desarrollo del postmodernismo no sería comprensible sin las aportaciones de figuras clave que cuestionaron las bases del lenguaje y las estructuras de autoridad. Uno de los antecedentes más significativos se encuentra en el lingüista Ferdinand de Saussure, quien argumentó que los signos son arbitrarios y que el lenguaje es una construcción humana que precede a nuestra capacidad de conocimiento. Inspirado en estas ideas, Jacques Derrida desarrolló la deconstrucción, una herramienta analítica que sostiene que el significado de los textos nunca es fijo ni transparente, sino que está lleno de tensiones internas que impiden una verdad definitiva. Por su parte, Jean-François Lyotard, en su obra La condición postmoderna, acuñó el término al definir el movimiento como una "incredulidad hacia las meta-narrativas" o grandes relatos. Estas meta-narrativas, como el marxismo o el progreso científico, prometían sociedades justas mediante valores universales, pero para Lyotard habían perdido legitimidad, siendo sustituidas por discursos locales y fragmentados. Otro pilar fundamental es Michel Foucault, quien analizó la relación intrínseca entre el poder y el conocimiento; para él, el poder no se posee, sino que se ejerce a través de discursos que clasifican y ordenan a los sujetos, como ocurre en la medicina o el derecho. A este grupo se suman pensadores como Jean Baudrillard, que introdujo el concepto de hiperrealidad, donde las simulaciones y las imágenes mediáticas sustituyen a la realidad tangible; Fredric Jameson, quien analizó el postmodernismo como la "lógica cultural del capitalismo tardío"; y Zygmunt Bauman, con su concepto de "modernidad líquida", que describe la fluidez e inestabilidad de las estructuras sociales contemporáneas. Finalmente, Gilles Deleuze enfatizó que el lenguaje es una fuerza productiva que no solo describe el mundo, sino que crea modos de vida y posibilidades de ser.

Zygmunt Bauman
Desde la vertiente estética, el postmodernismo transformó radicalmente las artes y la literatura al rechazar los cánones tradicionales de la belleza y la objetividad. Los artistas de esta corriente abandonaron la idea de la obra de arte como un objeto estático y permanente, inclinándose hacia representaciones pasajeras o monumentales que desafiaban el contexto convencional de los museos. Un ejemplo destacado de este giro es la obra de Allan Kaprow, quien propuso las "performances". Estos eran eventos artísticos basados en la improvisación donde la audiencia podía participar, rompiendo la barrera entre creador y espectador. Simultáneamente, surgió el fotorrealismo como una respuesta irónica que, mediante una atención obsesiva al detalle, creaba pinturas que parecían fotografías de individuos ordinarios en vidas simples, enfatizando la superficialidad y lo cotidiano. En la literatura, el movimiento dio paso a la hibridación de géneros y al uso de la ironía y la parodia como estrategias para cuestionar las normas establecidas. El realismo mágico, encabezado por figuras como Gabriel García Márquez, ejemplifica esta sensibilidad al fusionar eventos realistas con trasfondos fantásticos, sugiriendo que la percepción de la realidad depende enteramente del punto de vista individual. Asimismo, autores como Milan Kundera utilizaron la fantasía no solo como escape, sino como un medio para examinar dilemas morales profundos en una condición humana marcada por la incertidumbre. La estética postmoderna se caracteriza, en suma, por celebrar la mezcla de la alta cultura con la cultura popular, la fragmentación de la identidad —vista ahora como algo performativo que se construye mediante prácticas sociales— y un enfoque en el presente, bajo el lema de que lo inmediato es lo único que realmente importa.

Sin embargo, a pesar de sus contribuciones para visibilizar voces marginales y cuestionar sesgos históricos, el postmodernismo ha sido objeto de severas críticas debido a su irracionalismo y su rechazo a la verdad objetiva. Al sostener que no existen criterios objetivos para evaluar las creencias y que la verdad es simplemente un acuerdo social sostenido por el poder, esta corriente incurre en un relativismo epistémico que puede resultar paralizante. Críticos como Jürgen Habermas han señalado que el postmodernismo no supera a la Ilustración, sino que actúa como una forma de "contrailustración" que reduce la razón a un simple instrumento de dominación, lo cual socava la propia validez de la crítica que intenta realizar. Si toda afirmación es relativa, la premisa "todo es relativo" se muerde la cola en una contradicción lógica insalvable. Uno de los episodios más notorios que evidenció la falta de rigor argumentativo en ciertos sectores postmodernos fue el "Escándalo Sokal" en 1996, donde el físico Alan Sokal publicó un artículo deliberadamente absurdo en una revista prestigiosa para demostrar cómo el uso de jerga científica enrevesada podía enmascarar una ausencia total de sentido. Esta falta de estándares de evidencia no es solo un problema académico; tiene consecuencias políticas y sociales graves, ya que al romper la brújula de la verdad, se dificulta la construcción de diagnósticos compartidos y la acción colectiva necesaria para combatir injusticias reales. Si una teoría científica y una conspiración de internet compiten en igualdad de condiciones bajo el pretexto de ser "relatos" diferentes, se pierde la capacidad de evaluar la evidencia de manera crítica. Por ello, voces como las de Ceberelli o Garard defienden que el desafío actual no es abandonar la razón, sino renovar el proyecto ilustrado, corrigiendo sus excesos pero preservando la búsqueda de la verdad y la argumentación fundada como únicas herramientas reales para la emancipación humana, pues sin ellas, solo queda el relato de quien tenga más poder para imponerlo.


Fuentes:


    La Taberna Ilustrada: El bien común ¿realidad o ficción?

    Este es un análisis detallado del programa de La Taberna Ilustrada titulado El bien común: ¿realidad o ficción? - YouTube:

    1. Resumen Breve del Contenido

    El programa se centra en desentrañar la naturaleza del bien común, partiendo de la premisa de que conversar con amigos es un camino para alcanzar verdades valiosas. Los invitados debaten si el bien común es una mera suma de intereses individuales, como sostiene el liberalismo, o una realidad superior que permite la perfección del ser humano en comunidad. La discusión transita desde los orígenes aristotélicos y tomistas del concepto hasta su relación con la justicia social, el poder soberano del Estado y el conflicto histórico entre el poder espiritual y el poder temporal.

    2. Lista de Invitados

    El programa, moderado por Julio, contó con la participación de:

    • Pedro Insua: Filósofo que se estrena en la taberna, aportando una visión racionalista, materialista y crítica.
    • Javier Crevillén: Participante habitual que aporta la perspectiva de la tradición y la teleología.
    • Ramón de la Meer: Quien realiza un análisis desde la filosofía política clásica y la escolástica.
    • Dani de Fernando: Quien aporta matices sobre la modernidad y la sociología política.

    3. Diferentes Posturas y Temas Tratados

    Definición y Fundamentación del Bien Común

    • El Logos y la Comunidad: Ramón de Meer explica, siguiendo a Aristóteles, que el hombre es un animal político porque posee logos (palabra), lo cual genera algo común (koinon) que habilita la comunidad. El bien de lo político es lo que permite al ser humano alcanzar su perfección racional.
    • Rechazo al Reduccionismo Liberal: Dani de Fernando sostiene que el bien común no es la suma de bienes individuales, comparándolo con El Quijote, que no es solo una suma de letras o palabras, sino un todo misterioso y superior.
    • Teleología y Naturaleza: Javier Crevillén argumenta que la comunidad política tiene un fin propio que es su propia perfección. Niega la dicotomía entre bien privado y bien público, afirmando que un bien privado es "más bien" cuanto más público (común) es.

    El Estado y la Soberanía

    • Supremacía del Estado: Pedro Insua define al Estado como la asociación suprema que encierra a todas las demás (familia, empresa). Sostiene que el bien del Estado se impone sobre la vida de los individuos (en caso de guerra), sobre la empresa (expropiación) y sobre la familia (patria potestad en casos de maltrato).
    • Crítica al Estado Moderno: Ramón de Meer señala un cambio peligroso de la modernidad: el paso del bien común al "bien del Estado" como un ser con sustancia propia (el Leviatán de Hobbes), lo que puede convertir al Estado en algo opresor y disociado de los bienes personales.

    Poder Espiritual vs. Poder Temporal

    • La Teoría de las dos espadas: Se debate la relación entre el poder civil (secular) y el eclesiástico (espiritual).
    • Posturas Históricas: se analizan el Cesaropapismo (Estado absorbe a la Iglesia), el Agustinismo político (Iglesia sobre el Estado) y la posición intermedia de Santo Tomás de Aquino, que reconoce la independencia de la razón política respecto a la fe.
    • La Razón como base de la política: Pedro Insua defiende que la política debe basarse en la razón, que es común, y no en la fe, que es particular. Argumenta que convertir una tribuna política en un púlpito es un desastre que divide a la sociedad.

    El Bien Común Universal

    • Derecho de gentes: Se discute la tesis de Francisco de Vitoria sobre una res publica humana universal.
    • Límites del universalismo: Javier Crevillén duda de la existencia de un bien común global, pues este requiere una "amistad civil" y una cercanía que no se da a nivel universal, quedando reducido a una "aspiración moral".

    4. Listado de Libros Recomendados con sus Autores

    Hacia el final del programa, los invitados sugirieron las siguientes obras:

    • De potestate civili (Sobre el poder civil) – Francisco de Vitoria.
    • Ethos y Polis – Alfredo Cruz Prados.
    • De Regno (Sobre el Reino) – Santo Tomás de Aquino.
    • De Monarchia – Dante Alighieri.
    • La ciudad de Dios – San Agustín.

    También se mencionaron autores como Danilo Castellano por su capacidad para explicar estos conceptos con claridad. El programa concluyó con una reflexión sobre cómo, sin un principio trascendente (Dios), conceptos como el derecho natural o la propia naturaleza pierden su fundamento último.

    La Taberna Ilustrada: ¿Tiene sentido ser conservador hoy?

    Este es un análisis detallado del programa de La Taberna Ilustrada titulado ¿Tiene sentido ser conservador hoy? - YouTube

    1. Resumen Breve del Contenido

    El programa se presenta como un espacio de conversación amistosa basado en la convicción de que el diálogo permite alcanzar verdades valiosas. El tema central es la vigencia y naturaleza del conservadurismo en la actualidad. Se debate si es un producto de la modernidad o una reacción contra ella, y si constituye una ideología o una "anti-ideología". La discusión transita desde la psicología del individuo conservador hasta su papel frente a hitos históricos como la Revolución Francesa, el marxismo y la tecnocracia. El programa concluye que el conservadurismo no es una preservación de cenizas, sino una renovación del fuego y un regreso creativo al origen.

    2. Lista de Invitados

    El moderador, Julio Llorente, estuvo acompañado por los siguientes invitados:

    • Javier Crevillén: Participante asiduo, descrito como una fuente de inspiración para el programa.
    • Víctor Núñez: Quien realiza su segunda intervención en el espacio.
    • Dani de Fernando: Invitado que aporta una visión crítica y autodefinida en ocasiones como "moderna".
    • Armando Zerolo: Quien se estrena en el programa y presenta su nuevo libro Contra la tercera España.

    3. Diferentes Posturas y Temas Tratados

    Definición y Naturaleza del Conservadurismo

    • Actitud vs. Ideología: Se define inicialmente como la política de quienes prefieren lo familiar a lo desconocido y lo limitado a lo ilimitado. Armando Zerolo sostiene que el conservadurismo no admite una definición dogmática, pues es una actitud empírica y pragmática muy vinculada a los hechos históricos.
    • Origen Ilustrado: Armando propone que el conservadurismo nace de la Ilustración (con David Hume) y no necesariamente contra ella, siendo un realismo pragmático que parte de lo que hay.
    • Crítica a la Modernidad: Víctor Núñez, por el contrario, lo ve como una "crítica moderna de la modernidad" en nombre de principios perennes o tradicionales, oponiéndose al racionalismo universalista cartesiano que intenta ver el mundo solo en caracteres matemáticos.

    El Conservador frente a la Revolución y el Progreso

    • Aceptación de los hechos: A diferencia del reaccionario, que quiere rebobinar la historia, el conservador da por hecha la Revolución (aunque no la dé por buena) y trata de salvar lo que sea posible de las viejas instituciones.
    • Evolucionismo: Se menciona que el conservadurismo es evolutivo; el conservador de hoy es, en cierto modo, el progresista de hace 40 años, adecuándose al devenir histórico.
    • Técnica y Estética: Se analiza la técnica como un reto que puede erosionar los modos de vida tradicionales. Asimismo, se critica el "esteticismo" vacío de algunos conservadores que se quedan en las formas (como el neogótico o la caza) sin un núcleo moral detrás.

    Conservadurismo vs. Liberalismo y Tradicionalismo

    • Liberal-Conservadurismo: Armando defiende la compatibilidad entre ambos, mientras que otros invitados (como Javier Crevillén) advierten que el liberalismo económico puede ser disolutor de la comunidad que el conservador pretende proteger.
    • Distinción con el Tradicionalismo: Mientras el conservadurismo es pragmático y evolutivo, el tradicionalismo parte de una cosmovisión permanente y activa que busca restaurar el orden natural.

    El Decálogo de Armando Zerolo

    Hacia el final, Armando propone 10 puntos para categorizar al conservador:

    1. Escepticismo: desconfianza en el progreso necesario.
    2. Antropología: el hombre es un ser imperfecto.
    3. Compromiso con lo imperfecto: aceptación de la realidad tal cual es.
    4. Condición histórica: el hombre se autoconstituye en la historia.
    5. Distinción de progreso: hay progreso material, pero el moral es personal.
    6. Economía de mercado: como medio para la prosperidad.
    7. Democracia parlamentaria y Estado de Derecho.
    8. El Orden sobre el Caos: preferencia por el orden jurídico, aunque sea imperfecto.
    9. Seres inacabados: el hombre se perfecciona en la acción.
    10. Poder organizado: defensa del estado y el poder político frente a la anarquía.

    4. Listado de Libros Recomendados

    Título Autor Mencionado/Recomendado por
    Contra la tercera España Armando Zerolo Armando Zerolo
    El conservadurismo Roger Scruton Javier Crevillén
    La contrarrevolución Thomas Molnar Javier Crevillén
    Nosotros los modernos Alain Finkielkraut Armando Zerolo
    La teología política de John Henry Newman Elio Gallego Dani de Fernando
    Cómo ser conservador Roger Scruton Dani de Fernando
    Los antimodernos Antoine Compagnon Víctor Núñez
    El ocaso de la Edad Moderna Romano Guardini Julio (Moderador)
    Racionalismo en la política Michael Oakeshott Armando Zerolo / Julio
    El trabajador Ernst Jünger Armando Zerolo
    La rebelión de las masas José Ortega y Gasset Armando Zerolo

    Además de estos, se menciona el libro de Elio Gallego sobre las cartas de Edmund Burke y se recomienda la serie de televisión Herhausen sobre la caída del muro de Berlín.