Miguel Anxo Bastos-Edad Media, Capitalismo, Planificación
¿Por qué la Edad Media era MÁS LIBRE que el Siglo XXI? | Miguel Anxo Bastos - YouTube
La dicotomía entre fragmentación política y unidad cultural
Bastos sostiene que la Edad Media era un periodo mucho más vibrante y libre que el actual debido a una estructura paradójica: existía una enorme fragmentación política (con miles de unidades de poder), pero una sólida unidad cultural y económica que trascendía las fronteras. En aquel entonces, el dinero era "mundial", permitiendo que monedas como el dinar o las acuñaciones de Castilla circularan por toda Europa sin restricciones. La vida intelectual también era universal; un estudiante podía acudir a cualquier universidad de la cristiandad porque compartían el latín como lengua de cultura, eliminando las barreras idiomáticas que hoy imponen los estados. En contraste, el mundo moderno ha "acoplado" la política con la cultura, creando iglesias nacionales y culturas estatales que exigen, simbólicamente, "el pasaporte para entrar al cielo".
El Estado como agente de homogeneización y empobrecimiento cultural
Para el autor, los estados modernos utilizan su poder para crear culturas propias de estado, lo cual considera una aberración. Este proceso se articula principalmente a través del sistema escolar y los currículos académicos, donde el Estado marca qué lecturas son obligatorias y qué conocimientos son legítimos. Bastos critica que hoy no se estudia "literatura", sino "literatura nacional" o autonómica, priorizando autores locales por encima de genios universales como Dostoievski o Tolstoi. Este poder homogeneizador busca eliminar las diferencias para que el ciudadano sea más fácil de gobernar, transformando a la sociedad en una masa de "átomos sin cultura propia" y sin raíces, lo que facilita el dominio estatal.
Capitalismo, escala y el mito de la centralización
Bastos redefine el capitalismo no como un sistema de grandes corporaciones estatales, sino como una lógica de ahorro y planificación individual que funciona a cualquier escala y con cualquier tecnología. Recuerda que el capitalismo nació en regiones pequeñas y concretas (Flandes, el norte de Francia o Inglaterra) y funcionaba perfectamente sin electricidad ni motores de combustión. El autor advierte que a los estados grandes les gusta crear "campeones nacionales" y subvencionar grandes empresas para proyectar poder, pero el capitalismo real es más eficiente a escala grande porque permite una mejor división del trabajo. En esencia, el capitalismo es una forma de organización de la vida personal que funciona a cualquier escala.
La imposibilidad de la planificación centralizada
Uno de los argumentos más contundentes de Bastos es la crítica a la arrogancia de la planificación estatal. Utiliza una anécdota personal: si un individuo no puede planificar con exactitud ni siquiera su trayecto a casa porque surgen imprevistos (como encontrarse con conocidos), es absurdo pretender que el Estado o la Unión Europea puedan planificar la economía o el clima. Pone como ejemplo el fracaso de la "agenda verde" y la electrificación forzada de automóviles, señalando que estos planes están colapsando porque no se puede prever ni controlar la complejidad de la acción humana. La planificación centralizada, según su visión, es una ficción que choca inevitablemente con la realidad del día a día.
Confianza social, multiculturalismo y control estatal
Finalmente, Bastos aborda el concepto de "trust" (confianza), basándose en autores como Fukuyama. La confianza es más alta en comunidades que comparten lengua, valores y referencias culturales, lo que facilita la cooperación y el crédito personal. El autor sugiere una tesis provocadora: el Estado podría estar utilizando el multiculturalismo como una herramienta para debilitar las culturas (tanto la receptora como la que llega). Al "ablandar" y diluir las identidades y redes de apoyo tradicionales, el Estado destruye las defensas orgánicas de la sociedad, haciendo que los individuos, despojados de sus tradiciones y raíces, sean mucho más difíciles de organizar frente al poder y más fáciles de dominar.