La Taberna Ilustrada: ¿Tiene sentido ser conservador hoy?

Este es un análisis detallado del programa de La Taberna Ilustrada titulado ¿Tiene sentido ser conservador hoy? - YouTube

1. Resumen Breve del Contenido

El programa se presenta como un espacio de conversación amistosa basado en la convicción de que el diálogo permite alcanzar verdades valiosas. El tema central es la vigencia y naturaleza del conservadurismo en la actualidad. Se debate si es un producto de la modernidad o una reacción contra ella, y si constituye una ideología o una "anti-ideología". La discusión transita desde la psicología del individuo conservador hasta su papel frente a hitos históricos como la Revolución Francesa, el marxismo y la tecnocracia. El programa concluye que el conservadurismo no es una preservación de cenizas, sino una renovación del fuego y un regreso creativo al origen.

2. Lista de Invitados

El moderador, Julio Llorente, estuvo acompañado por los siguientes invitados:

  • Javier Crevillén: Participante asiduo, descrito como una fuente de inspiración para el programa.
  • Víctor Núñez: Quien realiza su segunda intervención en el espacio.
  • Dani de Fernando: Invitado que aporta una visión crítica y autodefinida en ocasiones como "moderna".
  • Armando Zerolo: Quien se estrena en el programa y presenta su nuevo libro Contra la tercera España.

3. Diferentes Posturas y Temas Tratados

Definición y Naturaleza del Conservadurismo

  • Actitud vs. Ideología: Se define inicialmente como la política de quienes prefieren lo familiar a lo desconocido y lo limitado a lo ilimitado. Armando Zerolo sostiene que el conservadurismo no admite una definición dogmática, pues es una actitud empírica y pragmática muy vinculada a los hechos históricos.
  • Origen Ilustrado: Armando propone que el conservadurismo nace de la Ilustración (con David Hume) y no necesariamente contra ella, siendo un realismo pragmático que parte de lo que hay.
  • Crítica a la Modernidad: Víctor Núñez, por el contrario, lo ve como una "crítica moderna de la modernidad" en nombre de principios perennes o tradicionales, oponiéndose al racionalismo universalista cartesiano que intenta ver el mundo solo en caracteres matemáticos.

El Conservador frente a la Revolución y el Progreso

  • Aceptación de los hechos: A diferencia del reaccionario, que quiere rebobinar la historia, el conservador da por hecha la Revolución (aunque no la dé por buena) y trata de salvar lo que sea posible de las viejas instituciones.
  • Evolucionismo: Se menciona que el conservadurismo es evolutivo; el conservador de hoy es, en cierto modo, el progresista de hace 40 años, adecuándose al devenir histórico.
  • Técnica y Estética: Se analiza la técnica como un reto que puede erosionar los modos de vida tradicionales. Asimismo, se critica el "esteticismo" vacío de algunos conservadores que se quedan en las formas (como el neogótico o la caza) sin un núcleo moral detrás.

Conservadurismo vs. Liberalismo y Tradicionalismo

  • Liberal-Conservadurismo: Armando defiende la compatibilidad entre ambos, mientras que otros invitados (como Javier Crevillén) advierten que el liberalismo económico puede ser disolutor de la comunidad que el conservador pretende proteger.
  • Distinción con el Tradicionalismo: Mientras el conservadurismo es pragmático y evolutivo, el tradicionalismo parte de una cosmovisión permanente y activa que busca restaurar el orden natural.

El Decálogo de Armando Zerolo

Hacia el final, Armando propone 10 puntos para categorizar al conservador:

  1. Escepticismo: desconfianza en el progreso necesario.
  2. Antropología: el hombre es un ser imperfecto.
  3. Compromiso con lo imperfecto: aceptación de la realidad tal cual es.
  4. Condición histórica: el hombre se autoconstituye en la historia.
  5. Distinción de progreso: hay progreso material, pero el moral es personal.
  6. Economía de mercado: como medio para la prosperidad.
  7. Democracia parlamentaria y Estado de Derecho.
  8. El Orden sobre el Caos: preferencia por el orden jurídico, aunque sea imperfecto.
  9. Seres inacabados: el hombre se perfecciona en la acción.
  10. Poder organizado: defensa del estado y el poder político frente a la anarquía.

4. Listado de Libros Recomendados

Título Autor Mencionado/Recomendado por
Contra la tercera España Armando Zerolo Armando Zerolo
El conservadurismo Roger Scruton Javier Crevillén
La contrarrevolución Thomas Molnar Javier Crevillén
Nosotros los modernos Alain Finkielkraut Armando Zerolo
La teología política de John Henry Newman Elio Gallego Dani de Fernando
Cómo ser conservador Roger Scruton Dani de Fernando
Los antimodernos Antoine Compagnon Víctor Núñez
El ocaso de la Edad Moderna Romano Guardini Julio (Moderador)
Racionalismo en la política Michael Oakeshott Armando Zerolo / Julio
El trabajador Ernst Jünger Armando Zerolo
La rebelión de las masas José Ortega y Gasset Armando Zerolo

Además de estos, se menciona el libro de Elio Gallego sobre las cartas de Edmund Burke y se recomienda la serie de televisión Herhausen sobre la caída del muro de Berlín.

Cary Grant: la elegancia construida sobre un trauma

Pocos actores en la historia del cine han encarnado con tanta perfección la idea de sofisticación, ingenio y encanto como Cary Grant. Su sola presencia en pantalla parecía resolver cualquier conflicto con una sonrisa ladeada, una mirada cómplice y una elegancia natural que muchos consideraban innata. Nadie en el cine ha sabido vestir y moverse con la elegancia de Cary Grant. Sin embargo, esa imagen fue en realidad una construcción minuciosa, nacida de una infancia marcada por el abandono, la mentira y un trauma profundo que lo acompañó durante décadas. La historia de Cary Grant no es únicamente la de un actor brillante, es la de un hombre que pasó gran parte de su vida intentando reconciliarse con el trauma de su infancia.

El verdadero nombre de Cary era Archibald Alexander Leach. Nació el 18 de enero de 1904 en Bristol, Inglaterra, en el seno de una familia de clase trabajadora. Su padre, Elias Leach, trabajaba como sastre y planchador en una fábrica, mientras que su madre, Elsie, era ama de casa. A simple vista, su infancia no parecía muy distinta de la de otros niños de su entorno. Sin embargo, bajo esa aparente normalidad se gestaba una fractura emocional decisiva. Elsie era una mujer sensible, protectora en exceso con su hijo único, y profundamente afectada por la muerte de un hijo anterior antes del nacimiento de Archie. Esa pérdida la volvió ansiosa, obsesiva y, en ocasiones, inestable emocionalmente. Archie creció bajo una vigilancia constante, con normas estrictas y una atmósfera de tensión que no siempre comprendía. El evento crucial ocurrió cuando Archie tenía apenas nueve años. Un día, su madre desapareció. Su padre le dijo que había fallecido y que no volvería. En realidad, Elsie había sido internada en una institución psiquiátrica, algo que Archie no descubriría hasta mucho después, cuando ya era un actor famoso. Durante su infancia y adolescencia, vivió con la sensación de haber sido abandonado por su madre sin explicación. Ese abandono, envuelto en una mentira, dejó una marca profunda. Grant confesó en múltiples ocasiones que ese fue el trauma central de su vida. La inseguridad, el miedo a ser rechazado y la necesidad constante de aprobación que lo caracterizaron como adulto tienen su raíz en esa experiencia temprana.

Tras la desaparición de su madre, la relación con su padre se volvió distante y fría. Elias se volvió a casar y formó una nueva familia, dejando a Archie en una posición incómoda, casi de intruso. La casa ya no era un hogar, y Archie comenzó a buscar fuera lo que no encontraba dentro. A los 14 años fue expulsado del colegio, lo que marcó el inicio de su verdadera vida independiente.

El joven Archie encontró su primer refugio en el mundo del espectáculo itinerante. Se unió a una compañía de acróbatas y comediantes, donde aprendió habilidades físicas como el malabarismo o el salto acrobático. Este periodo fue crucial ya que no solo le proporcionó una disciplina física extraordinaria, sino que también una comprensión intuitiva del ritmo cómico y el tiempo escénico. El teatro de variedades y el vodevil eran, en ese momento, auténticas escuelas de supervivencia artística. No había glamour, pero sí una exigencia constante. Había que ganarse al público cada noche. Archie aprendió a leer a la audiencia, a improvisar, a adaptarse. Esa capacidad de adaptación sería una de sus mayores fortalezas como actor. A los 16 años, su compañía viajó a Estados Unidos. Aquella gira cambió su destino. Fascinado por las oportunidades del nuevo mundo, decidió quedarse. Era un adolescente inglés sin recursos, sin familia cercana y con un futuro incierto, pero también con una determinación silenciosa.

En Estados Unidos, antes de convertirse en actor de cine, Archie Leach hizo prácticamente de todo. Trabajó como vendedor de corbatas, operador de ascensor, camarero y cualquier empleo que le permitiera sobrevivir. Estos trabajos, lejos de ser anecdóticos, fueron fundamentales en su formación. El contacto constante con diferentes tipos de personas le permitió observar comportamientos, acentos y modales. Aprendió a moverse en distintos entornos sociales, a adaptar su forma de hablar y de comportarse según la ocasión. Esa habilidad camaleónica sería esencial en la construcción de su futura persona pública. Al mismo tiempo, continuó trabajando en el teatro, especialmente en musicales y comedias ligeras de Broadway. No era aún una estrella, pero comenzaba a destacar por su presencia escénica y su elegancia natural. Su físico —alto, atractivo, atlético— también jugaba a su favor, pero lo que realmente lo diferenciaba era su capacidad para combinar humor y sofisticación.

El cambio de nombre fue un punto de inflexión. Archibald Leach no sonaba como una estrella de cine. En Hollywood, los nombres importaban, y mucho. Tras firmar con la Paramount, adoptó el nombre de Cary Grant, una identidad que no solo era más comercial, sino que también representaba una transformación psicológica. Grant solía decir, con una mezcla de ironía y lucidez: “Todo el mundo quiere ser Cary Grant. Incluso yo quiero ser Cary Grant”. Esta frase resume perfectamente la dualidad entre el personaje y el hombre. Cary Grant era una creación, una aspiración, una versión idealizada de sí mismo.

Durante los años 30 y 40, Cary Grant se consolidó como uno de los actores más importantes de Hollywood. Su talento brilló especialmente en la comedia sofisticada. Películas como La fiera de mi niña o Historias de Filadelfia lo convirtieron en un referente del género. Sin embargo, su versatilidad iba mucho más allá de la comedia. Supo adaptarse a thrillers, dramas y películas románticas, trabajando con algunos de los directores más importantes de la época. Su colaboración con Alfred Hitchcock es particularmente notable, ya que permitió explorar una faceta más ambigua y compleja de su personalidad en pantalla.

A pesar de su imagen relajada, Cary Grant era extremadamente meticuloso. Cuidaba cada gesto, cada línea de diálogo, cada detalle de su vestuario. Nada quedaba al azar. Esa aparente naturalidad era, en realidad, el resultado de un control absoluto. Su acento, por ejemplo, era una mezcla peculiar de inglés y americano, producto de años de adaptación. No pertenecía a ningún lugar concreto, lo que contribuía a su aura cosmopolita. Era, en cierto modo, un hombre sin patria definida, lo que reflejaba también su historia personal.

Uno de los episodios más conmovedores de su vida ocurrió cuando, ya convertido en una estrella, descubrió la verdad sobre su madre. Tenía más de 30 años cuando supo que Elsie no lo había abandonado voluntariamente, sino que había sido internada. El impacto fue enorme. Inmediatamente la sacó de la institución y se encargó de su cuidado durante el resto de su vida. Este reencuentro fue, en muchos sentidos, una forma de cerrar una herida abierta durante décadas, aunque las cicatrices emocionales nunca desaparecieron por completo.

Cary Grant no solo era ingenioso en pantalla. También lo era en la vida real. Una de las anécdotas más conocidas es la de los autógrafos. Durante un tiempo, comenzó a cobrar por firmarlos, algo que puede parecer chocante para una estrella de su nivel. Cuando le preguntaron por qué lo hacía, respondió con ironía que así se aseguraba de que quienes pedían autógrafos realmente los valoraran. Más allá de la broma, había también un matiz pragmático, ya que sabía perfectamente el valor de su imagen y no dudaba en gestionarla con inteligencia. Otra anécdota cuenta que, en una ocasión, alguien le dijo: “Todo el mundo quiere ser Cary Grant”. A lo que él respondió: “Yo también”. Esta frase, repetida en distintas versiones a lo largo de los años, encapsula su autoconciencia y su capacidad para reírse de sí mismo.

La vida sentimental de Cary Grant fue compleja. Se casó varias veces y mantuvo relaciones intensas, pero a menudo marcadas por la inestabilidad. Su necesidad de afecto y su miedo al abandono generaban una dinámica difícil. En la década de 1960, se interesó por terapias poco convencionales, incluyendo el uso de LSD en un contexto terapéutico supervisado. Buscaba comprenderse mejor, reconciliar sus distintas facetas y sanar heridas emocionales. Este aspecto de su vida, menos conocido, refleja su inquietud constante y su deseo de crecimiento personal.

Cary Grant se retiró del cine relativamente pronto, en 1966, tras convertirse en padre. Decidió dedicarse a su familia y a una vida más tranquila, lejos del foco constante de Hollywood. Murió en 1986, dejando un legado que va mucho más allá de sus películas. Cary Grant redefinió la masculinidad en el cine, alejándose del arquetipo rudo para proponer una figura elegante, inteligente y emocionalmente compleja.

Universum Film AG (UFA): los estudios alemanes que compitieron con Hollywood

La historia de la UFA representa uno de los capítulos más fascinantes y complejos de la industrialización cultural europea, naciendo no de un impulso puramente artístico, sino de una necesidad geopolítica. Fundada formalmente el 18 de diciembre de 1917 en Berlín, su creación fue orquestada por el Alto Mando Alemán, bajo la dirección del general Ludendorff, con el objetivo estratégico de contrarrestar la hegemonía de la propaganda aliada —especialmente la estadounidense— durante la Primera Guerra Mundial. Este conglomerado no surgió de la nada, sino de la consolidación de las mayores empresas cinematográficas alemanas del momento, como Nordisk y Decla, esta última responsable de hitos iniciales como El gabinete del doctor Caligari. Tras el armisticio, la empresa vivió una transformación radical al ser privatizada en 1921, año en que el Deutsche Bank adquirió la mayoría de las acciones, lo que permitió que la producción se disparara hasta alcanzar los 600 títulos anuales y atraer a cerca de un millón de espectadores diarios. Con su sede principal en los titánicos estudios de Babelsberg, cerca de Potsdam (construidos originalmente en 1911), la UFA se convirtió en una "fábrica de sueños" que no solo dominó el mercado interno sin competencia real, sino que se posicionó como el único rival capaz de desafiar la pujanza de Hollywood en el mapa cinematográfico global. Este periodo inicial, marcado por la inestabilidad de la República de Weimar, vio a la UFA funcionar como un sistema de producción integral que abarcaba desde la fabricación de material técnico hasta la gestión de lujosas salas de exhibición como el UFA-Palast en el Jardín Zoológico de Berlín, un espacio de suntuosidad ecléctica con más de dos mil butacas y orquesta propia. La empresa capturó en celuloide el nerviosismo de un país en transición, fusionando la tradición de las leyendas germánicas con la modernidad industrial, y logrando que el cine fuera una experiencia estética completa, un "juego de luces" (Lichtspielhaus) que definía la identidad nacional.

El esplendor creativo de la UFA se manifestó en una serie de obras maestras que definieron el lenguaje del cine moderno y convirtieron a Babelsberg en el epicentro de la vanguardia visual. Bajo el amparo de productores visionarios como Erich Pommer, el estudio fue la cuna del Expresionismo alemán, un movimiento que utilizó escenografías angulosas y un claroscuro dramático para canalizar el malestar colectivo de la posguerra. En este atelier de "alquimistas" se rodaron hitos como Metrópolis (1927) de Fritz Lang, una proeza arquitectónica en miniatura que imaginaba el futuro, y Los Nibelungos (1924), donde Lang construyó bosques fabulosos y dragones mecánicos integrados con una estética art decó. F.W. Murnau aportó su maestría con obras como Fausto (1926) y Nosferatu (1922), esta última una sinfonía del horror que exploraba el "instinto fáustico" alemán. Además de estas superproducciones, la UFA cultivó géneros únicos como el bergfilm (cine de montaña), popularizado por Arnold Fanck y que sirvió de plataforma para Leni Riefenstahl en cintas como La montaña sagrada (1926), donde se idealizaba la lucha del hombre contra la naturaleza. El fin de la era muda y el inicio del sonoro quedaron sellados con el estreno en 1929 de El ángel azul, dirigida por Josef von Sternberg y protagonizada por una entonces desconocida Marlene Dietrich, cuya actuación no solo la catapultó al estrellato internacional, sino que demostró la capacidad técnica de la UFA para dominar el nuevo formato de audio. Otras obras como Berlin: Sinfonía de una gran ciudad (1927) de Walter Ruttmann o La calle sin alegría (1925) de G.W. Pabst —con una joven Greta Garbo— testimonian la diversidad temática del estudio, que oscilaba entre la experimentación visual más radical y el realismo social más descarnado.

A pesar de su gloria, la decadencia de la UFA comenzó paradójicamente en su momento de mayor ambición técnica, arrastrada por crisis financieras y el ascenso del totalitarismo. El fracaso comercial inicial de Metrópolis, cuya inversión alcanzó los cinco millones de marcos, supuso un golpe financiero devastador que dejó a la empresa en una posición vulnerable. En 1927, el magnate conservador Alfred Hugenberg, vinculado a la industria armamentística de Krupp, tomó el control de la compañía, marcando el inicio de una deriva ideológica que culminaría con el ascenso de Hitler al poder en 1933. Bajo la supervisión del Ministro de Propaganda Joseph Goebbels, la UFA sufrió una purga sistemática: se prohibió el ejercicio profesional a todos los colaboradores judíos, provocando un éxodo masivo de talento hacia Hollywood que incluyó a figuras como Fritz Lang, Douglas Sirk y Robert Siodmak. El estudio, nacionalizado totalmente en 1937, pasó de ser una vanguardia artística a una herramienta de adoctrinamiento, centrada en comedias intrascendentes y monumentales piezas de propaganda como El triunfo de la voluntad de Riefenstahl o la bélica Kolberg (1945), rodada mientras las bombas ya caían sobre Alemania. Con la caída del Tercer Reich, la industria fue confiscada por los aliados y, en 1946, las instalaciones de Babelsberg pasaron a manos de la DEFA, la productora estatal de la Alemania Oriental, marcando el fin definitivo de la UFA clásica. Aunque la marca sobrevivió y fue refundada años después como parte del grupo Bertelsmann, el gigante industrial que una vez compitió con Hollywood se disolvió en la historia, dejando tras de sí un legado de ruinas y celuloide que hoy custodia la Murnau Stiftung.

Pedazos de Historia: Justo Takayama el samurái católico

En el episodio de El origen de España - YouTube se habla sobre la historia de un samurái católico.

Justo Takayama: El Samurái de la Cumbre

La segunda parte del programa analiza la vida de Ukon (Justo) Takayama, un personaje del siglo XVI que une la cultura japonesa con el catolicismo ibérico.

  • Conversión y vida samurái: Takayama nació en una familia de samuráis que se convirtió al cristianismo cuando él era niño. Su nombre, "Justo", refleja su bautismo católico, mientras que su apellido significa "cima de la montaña". A pesar de ser cristiano, participó activamente en las guerras feudales del Japón (el periodo Sengoku).
  • El milagro y la fe: durante un duelo a oscuras con su señor, Takayama fue gravemente herido en el cuello. Al sobrevivir contra todo pronóstico, consideró su curación un milagro, lo que profundizó su fe y la de su familia, convirtiéndose en un protector ferviente de los misioneros jesuitas.
  • El Castillo de Takatsuki: como daimyo (señor feudal), gobernó un territorio estratégico entre Kioto y Osaka. Transformó su dominio construyendo más de 20 iglesias e introduciendo innovaciones arquitectónicas europeas, como muros de piedra diseñados para resistir cañones. Además, fue un gran maestro de la ceremonia del té, integrando esta tradición japonesa con espacios de formación cristiana.
  • Conflicto político y exilio: a medida que los unificadores de Japón (como Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu) empezaron a ver el cristianismo como una amenaza extranjera, Takayama sufrió persecución. Se le ofreció mantener sus tierras si apostataba, pero se negó rotundamente. Finalmente, en 1614, fue exiliado a Manila (Filipinas).
  • Muerte y legado: Falleció apenas 40 días después de llegar a Manila, recibiendo honores de Príncipe de Japón por parte de los españoles. Sus funerales duraron 10 días. En 2017 fue beatificado en Osaka y su proceso de canonización sigue abierto.
  • Cristianismo oculto: El video destaca cómo la influencia de personajes como Takayama obligó al shogunato a aplicar la política del Sakoku (aislamiento total). Durante siglos de persecución, muchas imágenes cristianas (como la Virgen María o San Pedro) fueron escondidas dentro de reliquarios budistas, donde han sido descubiertas recientemente por historiadores.

La Taberna Ilustrada: ¿han muerto las ideologías?

Análisis detallado del programa de La Taberna Ilustrada titulado ¿Han muerto las ideologías? - YouTube.

1. Resumen Breve del Contenido

El programa aborda la naturaleza, el origen y la vigencia de las ideologías en la modernidad y la posmodernidad. Bajo la premisa de que conversar con amigos permite alcanzar verdades valiosas, los invitados debaten si las ideologías son "religiones secularizadas" o sistemas que deforman la realidad para servir a intereses particulares. Se explora la transición desde la filosofía (contemplación del ser) hacia la ideología (transformación del ser), analizando cómo el pensamiento moderno ha intentado sustituir la providencia divina por el progreso humano y la gracia por la cultura. El debate culmina analizando si, lejos de haber muerto, las ideologías están más vivas que nunca bajo nuevas formas como la tecnocracia o el transhumanismo.

2. Lista de Invitados

El programa, moderado por Julio Llorente, contó con los siguientes contertulios:

  • Pedro Lecanda: Colaborador habitual que regresa al programa.
  • Pedro Insua: Filósofo que aporta una visión racionalista, materialista y crítica.
  • Javier Crevillén: Se define como "antiilustrado" y aporta la perspectiva de la tradición y la teología.
  • Paz Marín: Profesora y analista, destacada por ser la primera mujer invitada a la taberna.

3. Diferentes Posturas y Temas Tratados

Definición y Origen de la Ideología

  • Deformación de la realidad: Pedro Insua, apoyándose en Marx, define la ideología como una "concepción de parte" que pretende ser una totalidad, funcionando como un espejo deformado que sirve a intereses específicos.
  • Absolutización de lo parcial: Se plantea que las ideologías son una sinécdoque, ya que toman una dimensión concreta de la realidad (como la economía en el marxismo o el individuo en el liberalismo) y tratan de explicarlo todo a través de ella.
  • Fenómeno moderno: Los invitados coinciden en que la ideología es un fenómeno estrictamente moderno que surge cuando la ortodoxia pública cristiana se desvanece, dando paso a proyectos constructivistas que buscan reordenar la sociedad mediante la ingeniería social.

Ideología vs. Religión y Filosofía

  • Secularización de la fe: Javier Crevillén sostiene que las ideologías son una "inmanentización de la conciencia histórica cristiana". Conceptos como el progreso serían sustitutos seculares de la Providencia, y la utopía sería una versión intramundana del Reino de Dios.
  • La Redención: Se debate si la ideología es un intento del hombre de salvarse a sí mismo (pelagianismo o gnosticismo) frente a la redención trascendente de la religión.
  • Contemplación vs. Transformación: Mientras el filósofo busca contemplar y comprender el orden del ser, el ideólogo busca adueñarse del ser para transformarlo según su sistema.

Vigencia de las Ideologías en el Mundo Actual

  • La Tecnocracia como "No-Ideología": Se discute la tesis de Fernández de la Mora sobre el "crepúsculo de las ideologías", donde la gestión técnica sustituye a la política. Sin embargo, los invitados argumentan que la tecnocracia es en sí misma una ideología que se oculta bajo una máscara de neutralidad.
  • Pugna ideológica actual: Lejos de haber muerto, se observa una exasperación de la lucha ideológica (ejemplificada en etiquetas como "fascista" o "comunista"), donde el análisis científico ha sido suplantado por el encono partidista.
  • Ideologías como cosmovisiones: Paz Marín argumenta que hoy las ideologías han pasado de un plano político a uno teológico, intentando definir quién es el hombre y llenando el vacío dejado por el sentido religioso.

El Papel de la Ciencia y la Razón

  • Ciencia como antídoto: Pedro Insua defiende que las ciencias son la única alternativa a la ideología, ya que neutralizan los intereses de parte mediante la racionalidad común.
  • Límites de la Razón: Otros invitados argumentan que la ciencia también puede estar cargada de ideología (dependiendo de quién la financia) y que existen realidades humanas, como el amor o la fe, que la ciencia no puede abarcar.

4. Listado de Libros Recomendados con sus Autores

A lo largo del programa se citaron y recomendaron las siguientes obras:

  • Del movimiento de la historia a la tecnocracia – Juan Vallet de Goytisolo.
  • El Crepúsculo de las ideologías – Gonzalo Fernández de la Mora.
  • El fin de la historia y el último hombre – Francis Fukuyama.
  • La nueva ciencia de la política – Eric Voegelin.
  • Las religiones políticas – Eric Voegelin.
  • Nostalgia del absoluto – George Steiner.
  • El dosel sagrado – Peter Berger.
  • Génesis, estructura y crisis de la modernidad – Carlos Valverde.
  • Utopismo: la herejía perenne – Thomas Molnar.
  • La esencia del cristianismo – Ludwig Feuerbach.
  • La idea de progreso (mencionado como el mito del progreso) – John Bury.
  • Conservadurismo – Robert Nisbet.
  • El hombre nuevo – Dalmacio Negro.