Nuevo Baztán: El fracaso borbónico

El vídeo de Alberto Garín analiza la historia de Nuevo Baztán, una localidad al oriente de la Comunidad de Madrid que representa el intento fallido de planificación económica estatal del siglo XVIII. A continuación, se presenta un resumen detallado estructurado por sus ejes temáticos principales:

Fuente: @albertogarin - La historia de una planificación fracasada: Nuevo Baztán - YouTube

El origen y la filosofía de Juan de Goyeneche

A comienzos del siglo XVIII, Juan de Goyeneche, un influyente hombre de la corte de Carlos II y Felipe V, decidió fundar Nuevo Baztán inspirado en el modelo de las fábricas reales francesas de Colbert. Su visión consistía en detectar carencias comerciales y suplirlas por medio de fábricas impulsadas por el Estado, creyendo que la planificación administrativa aseguraría el éxito económico. Sin embargo, el autor subraya que Goyeneche erró al no comprender que la libre competencia y la iniciativa privada son los verdaderos motores que detectan y satisfacen las demandas del mercado.

El proyecto arquitectónico de Churriguera

Para materializar su visión, Goyeneche contó con José de Churriguera, su arquitecto de cabecera, quien diseñó entre 1709 y 1713 una traza urbana articulada en torno a un eje central: la iglesia y el palacio. La iglesia, dedicada a San Francisco Javier en honor al origen navarro de Goyeneche, presenta una planta cuadrada innovadora con soluciones creativas que se alejan de la rigidez de la Contrarreforma. El palacio adjunto seguía el modelo escurialense de prisma con torres angulares y funcionaba simultáneamente como residencia de Goyeneche y centro administrativo del complejo industrial.

El entramado industrial y el "circuito cerrado"

Nuevo Baztán fue concebido como el primer modelo de ciudad industrial en España. Goyeneche estableció diversas fábricas, empezando por una de paños en la cercana Olmeda en 1710, seguida de otras de sombreros, cerámica y una destacada factoría de vidrio de alta calidad. El sistema operaba bajo un "circuito cerrado" en el que Goyeneche realizaba la inversión y luego vendía los productos (como paños para el ejército) a la corte. El fracaso comercial fue evidente en el caso del vidrio; a pesar de su calidad, era más caro que el importado de Europa, lo que llevó a Goyeneche a almacenar el producto en lugar de venderlo a precios de mercado, demostrando una gestión poco hábil de la competencia.

Innovación en el urbanismo

A pesar del fracaso económico, el urbanismo de Nuevo Baztán resultó ser excepcional. Churriguera diseñó calles amplias y manzanas que garantizaban la iluminación y ventilación natural, replicando modelos de "urbanismo saludable" que España ya había implementado en América desde el siglo XVI. Lo más interesante es que Churriguera experimentó con la apertura de las manzanas hacia el exterior, creando plazas públicas interiores (como la Plaza de la Cebada) que servían como centros de encuentro para los obreros y los vecinos. Este enfoque fue muy anterior a las repoblaciones ilustradas de la segunda mitad del siglo XVIII y rescató la herencia grecorromana del espacio público.

Declive, recuperación y crítica a la "museificación"

El complejo industrial colapsó a mediados del siglo XVIII cuando se perdieron los privilegios y monopolios estatales, quedando el pueblo prácticamente abandonado durante dos siglos. No fue hasta mediados del siglo XX cuando la construcción de urbanizaciones contemporáneas devolvió la vida a la zona, que hoy cuenta con más de 6,000 habitantes. Garín concluye con una crítica a la tendencia actual de "museificar" el pasado: lamenta que las estructuras históricas abandonadas, como las crujías de la Plaza de las Fiestas, se reserven exclusivamente para centros de interpretación en lugar de ser rehabilitadas como viviendas, lo que devolvería la vida orgánica a un conjunto que siempre adoleció de una planificación excesivamente rígida.