Antonio Turiel: Davos, China y el fin de la transición energética

 

Antonio Turiel: Davos, China y el fin de la transición energética

Podcast: Café y Puro - Marco Rupérez YouTube: @marcosruperezcerqueda

Análisis detallado y estructurado de las reflexiones de Antonio Turiel en el podcast Copa y Puro, centradas en la crisis energética, el papel de las grandes potencias y la situación crítica de Europa y España.

El fin del optimismo global y el nuevo realismo de Davos

Antonio Turiel destaca un cambio drástico en el mensaje del Foro de Davos. Mientras que en años anteriores se promovían promesas de transformación y descarbonización rápida bajo la Agenda 2030, el discurso actual se ha desplazado hacia la gestión del daño. Se asume que el mundo ha entrado en una fase de inestabilidad permanente marcada por problemas de deuda, energía y malestar social. Según Turiel, las amenazas climáticas y ambientales han pasado a un segundo plano frente a riesgos mucho más directos y urgentes: la escasez de recursos y el posicionamiento geopolítico agresivo. En este contexto, potencias como Estados Unidos han abandonado el "poder blando" para ejercer un poder duro e imperial, priorizando el control de recursos críticos y rutas estratégicas, como se observa en su creciente interés por Groenlandia.

El mito de la transición energética en China

Uno de los puntos más críticos de Turiel es la desmitificación de la transición energética china. Asegura que es mentira que China esté liderando un modelo puramente renovable, ya que el 60% de su consumo energético total sigue dependiendo del carbón. A diferencia de Occidente, China utiliza el carbón no solo para electricidad, sino para procesos industriales pesados, incluyendo la propia fabricación de placas fotovoltaicas, y para producir reactivos químicos y petróleo sintético mediante el proceso Fischer-Tropsch. Aunque han invertido masivamente en renovables, China simplemente está apilando fuentes energéticas, añadiendo renovables sobre una base de carbón que sigue creciendo para cubrir su demanda, a diferencia de Europa donde el consumo eléctrico disminuye.

Europa: Desorientación y declive industrial

Europa se presenta en este análisis como un bloque desorientado y cada vez más aislado en su apuesta por el modelo de transición renovable. Turiel sostiene que las élites europeas, dominadas por las estructuras funcionariales de Francia y Alemania, no tienen una hoja de ruta clara y están empezando a abandonar discretamente sus objetivos climáticos, como la prohibición de motores de combustión para 2035, al reconocer que son imposibles de cumplir. Además, Alemania, que ha sido el motor industrial de la región, está perdiendo la batalla competitiva frente a China y sufre una caída de producción "aterradora". Esto deja a Europa en una posición de vasallaje o esclavitud frente a los intereses de Estados Unidos, quien ya ha enviado el mensaje de que no necesita aliados, sino el control directo de lo que requiere.

El giro hacia el biogás y España como "zona de sacrificio"

Ante el fracaso de la renovable eléctrica para sustituir a los combustibles fósiles, Turiel advierte de una apuesta "absolutamente salvaje" por el biogás y la biomasa. Según su análisis, el plan de Europa —específicamente de Alemania— es convertir al sur del continente, y particularmente a España, en una zona de sacrificio. Esto implicaría dedicar el territorio español a la producción masiva de biogás a partir de residuos (como los purines de cerdo) y a la quema de bosques para biomasa, con el fin de suministrar gas y combustibles baratos al norte de Europa. Turiel califica estas tecnologías de extremadamente ineficientes y logísticamente complejas; por ejemplo, señala que el biogás de purines es absurdo porque estos son 90% agua y su procesamiento no soluciona el problema de los nitratos en el suelo.

Burbujas tecnológicas: Hidrógeno, IA y Centros de Datos

Turiel es profundamente escéptico ante las soluciones tecnológicas que se presentan como salvadoras. Califica al hidrógeno verde como la "peor" opción por su extrema ineficiencia y dificultades de manipulación en comparación con otros biocombustibles. Asimismo, identifica una burbuja en la Inteligencia Artificial (IA), dudando de que el modelo de negocio sea sostenible a corto plazo debido al enorme consumo energético y la falta de rentabilidad directa. Respecto a la proliferación de centros de datos en lugares como Aragón, advierte que estos requieren energía base (24/7), algo que las renovables intermitentes (eólica y solar) no pueden garantizar sin sistemas de respaldo costosos, lo que convierte los planes basados en "excedentes renovables" en una falacia técnica basada en hojas de cálculo que no reflejan la realidad física.

La crisis de infraestructuras y el "suelo" de resiliencia

Finalmente, Turiel analiza la situación interna de España a través de su Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), el cual considera un "desastre" que no se ajusta a la realidad de la caída del consumo eléctrico. Denuncia una degradación continua de las infraestructuras, como el sistema ferroviario, debido a que el mantenimiento no genera réditos políticos comparado con las grandes inauguraciones (como el AVE), lo que lleva a un aumento de accidentes y fallos sistémicos. Como solución, Turiel propone abandonar la obsesión por el crecimiento imposible y centrarse en la resiliencia: un modelo de austeridad y adaptación local que garantice un "suelo" o mínimo básico para la población con recursos propios. Advierte que, de no prepararse para este descenso controlado, el riesgo es un colapso descontrolado donde España acabe siendo arrojada como "lastre" por una Europa que también zozobra.